¿Sabías qué no hay una única silla de oficina?

La respuesta a tu pregunta, probablemente sea no. Por lo general, clasificamos las sillas según su uso sin dar mayor importancia. Sin embargo, en este caso vale la pena explorar las diferencias, pues existen diferentes tipos de asientos para la oficina. Una correcta elección evitará inconvenientes de salud o que nuestro lugar de trabajo luzca desaliñado.

¿Y es que a quién no le gusta presumir de su sitio de trabajo? ¡A todos! Esto depende, por supuesto, de la amplitud del espacio, la relación con los colegas y de la labor que nos corresponda. Pero más allá de eso, cuando el área de trabajo permanece en orden y los implementos son los adecuados, la motivación se mantiene en alto. No hay que menospreciar aquel dicho popular en el que los trabajadores cómodos y felices aumentan su nivel de producción.

Esta es la clasificación más común de sillas de oficina

Como lo mencionamos antes, las sillas de oficina tienen su propia subdivisión. En esto influye la ocupación, el lugar del cubículo y otros factores adicionales que veremos en detalle.

– Sillones de oficina: en el mundo de los muebles de oficina, estos asientos suelen ser los más costosos. Se caracterizan por sus espaldares altos y anchos, su cómodo relleno y su fabricación en materiales como cuero o imitaciones de la mejor calidad. Su diseño no se queda atrás, ya que son pensados para adoptar diversas posturas y mantener la comodidad durante todo el día.

sillas de oficina

– Sillas ergonómicas: aunque muchos creen que son extravagantes o raras, este tipo de asientos es cada vez más popular. Se elaboran con diseños en los que predomina la comodidad y la buena postura para reducir el dolor de espalda. Además, sus materiales son más ligeros, presentados comúnmente en forma de rejilla, para favorecer la transpiración. Son los más aconsejables para aquellas personas que deben trabajar varias horas delante de un computador o escritorio. Tienen rodachines, apoyabrazos y asiento ajustable.

– Sillas estándar u operativas: se trata de la silla de oficina común. Cuentan con un amplio espaldar de reclinación variable, asiento ajustable, rodachines y apoyabrazos. Son las más usadas en puestos que requieran constante movimiento o varias horas frente al escritorio. Aunque su diseño es ergonómico y previene las lesiones lumbares, sus espumas y recubrimientos se hacen en telas que reduzcan la abrasión o cualquier daño que afecte al objeto o al trabajador.

– Sillas para atención al cliente: en otros países se conocen como sillas confidente. Dentro de estas categorías, quizás es la que más variantes de diseño tiene. Al contrario de las anteriores, son asientos que se usan por escasos minutos o pocas horas. Algunas tienen apoyabrazos para brindar mayor comodidad. Sin embargo, no cuentan con grandes espaldares o rodachines, pues no es necesario tanto movimiento. Están fabricadas en metal, plástico, madera y las telas van desde las más sencillas y sobrias hasta las más costosas y coloridas. Vale la pena mencionar que estas son la primera impresión que se llevan de una oficina.

Por el momento es todo. Estos son los tipos más comunes de sillas de oficina. Si estás pensando en cambiar tu asiento, tenemos más opciones para ti aquí.